Historia

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA VILLA DE MAHORA

Desde tiempos prehistóricos hubo en nuestra región asentamientos humanos. Diferentes descubrimientos arqueológicos demuestran la presencia en estas tierras de estos primeros pobladores.

Luis de Hoyos Sainz al tratar sobre las diferentes regiones antropológicas en la Prehistoria habla de la “raza manchega”, a ella pertenecían la mayor parte de los primitivos habitantes de nuestra provincia. En la Historia de España del Marqués de Lozoya se incluye a la provincia de Albacete dentro del área III, la del Este de la Meseta, con una cultura fundamentalmente pastoril, separándola del área VIII, perteneciente a la cultura superior mediterránea.

En la localización territorial de los rublos ibéricos, Julio Caro Baroja, traza un mapa según el cual nuestro territorio perteneció a pueblos manchegos (oretanos).

Los yacimientos conocidos con materiales ibéricos tienen un área de localización bien definida en torno a la población de Mahora, donde se ha observado la existencia de una importante zona nuclear en torno al paraje denominado el Cabezo de los Silos con asentamientos en pequeñas elevaciones a su alrededor.

La unificación de los pueblos ibéricos viene con la conquista de Roma. En la época de César, nuestras tierras formaron parte de la Hispania Citerior; después con la división de Augusto, de la Tarraconenses y finalmente, en el Bajo Imperio, de la Carthaginensis.

Los asentamientos romanos localizados se sitúan a la llanura frente al “castellum” que formarían algunos núcleos ibéricos. No existen indicios de fortificaciones y sí importantes elementos de interacción como son los indicios de una red viaria, con el río Júcar como gran vía de penetración cultural.

Esta zona norte del río Júcar debió alcanzar la romanización plena durante el siglo I a. de C. en que se consuma la conquista de Hispania. Los elementos más antiguos existentes lo suministran los fragmentos de las itálicas cerámicas campanienses hallados en Casa de Villaralto (Mahora). La “terra sigillata” es el elemento más definidor de la presencia romana en esta zona.

En Mahora se encontraron en superficie materiales ibéricos y romanos en Los Cabezos, Casa de La Matosa, con un mediano bronce de Galano; Casa de Villaralto; y Mahora. Aquí en el núcleo urbano y  en la calle San Roque, los hermanos Terol hallaron en 1945 una sepultura de incineración con objetos de vidrios romanos. La urna de incineración es ibérica, con borde exvasado formado por un grueso baquetón, asas cuatripartitas y decoración rojo vinoso muy perdida de bandas, líneas y arcos secantes. La cubría como tapadera un plato de terra sigillata subgálica, con marca CRVCVR y fechada en el siglo I-II d. De C., al que corresponden el resto de los materiales hallados.

 

En la época visigoda, la antigua provincia Carthaginensis se divide en dos nuevas circunscripciones: Orospeda y Aurariola, siendo escasos los datos que poseemos sobre la dominación visigoda en estas tierras.

 

En el año 711, una minoría musulmana, integrada por bereberes norteafricanos, llegó a la Península. Los musulmanes organizaron administrativamente el territorio, primero con el Emirato y después en el Califato. Durante la época califal Mahora debió pertenecer a la circunscripción provincial de Kunka. Con la disgregación del Califato de Córdoba y la formación de los primeros reinos de Taifas, Mahora pasaría a formar parte del Reino de Toledo, este reino controlaba un territorio que corresponde prácticamente a la zona que hoy forma Castilla La Mancha y sobre la que en aquellos tiempos se configuraba la diócesis eclesiástica toledana.

 

CONQUISTA Y REPOBLACIÓN: Entre 1211 y 1242 se logró la reconquista de casi toso el territorio de la actual provincia de Albacete. La Reconquista cristiana  de esta zona de la provincia de Albacete empezaría en 1211-1212, en una campaña emprendida por Alfonso VIII. Las primitivas acciones bélicas de Alfonso VIII fueron secundadas por las mesnadas concejiles de un poderoso municipio medieval, Alarcón, que se apoderó antes de 1217 de la totalidad de las comarcas de La Roda y Casas Ibáñez. Los más seguro es que todos estos territorios conquistados, con sus respectivos castillos pasaran a la dependencia territorial de Alarcón, el municipio castellano más fuerte de la comarca y que había intervenido muy directamente en la  conquista,  ya  que  allí partieron las  huestes  de Alfonso VIII.

 

Lo más posible es que la repoblación de todo este territorio lo efectuaran gentes procedentes de Alarcón, después de la batalla de la Navas de Tolosa (16 de Julio de 1212), cuando se había pacificado esta región y habían aminorado las actividades defensivas de los musulmanes. El Fuero de Cuenca y más tarde el de Alarcón serían las piezas fundamentales para el redoblamiento cristiano de esta comarca, que estaría en su mayor parte despoblada, excepto los castillos de la ribera de Júcar (Alacalá del Júcar, Jonquera…).

 

En 1243, Alonso X recorta la expansión del alfoz de Alarcón, donando  Jonquera, Alcalá y todos los  territorios  de la ribera del Júcar a D. Pedro Núñez de Guzmán. En 1250 se crea el Obispado de Cartagena, al que Alfonso X concedió dichos territorios, que anteriormente pertenecían a la diócesis de Cuenca. El monarca quería delimitar administrativamente el Reino de Murcia, partiendo de los límites eclesiásticos, e intentando hacerlo mucho más grande que los territorios reales de la auténtica conquista de 1243.

 

Así en los años inmediatos a la Reconquista, Mahora, aldea de Jonquera, estaba comprendida dentro del Reino de Murcia. Mahora fue una pequeña población más que, al ser reconquistada, pasó al poderío del Marquesado de Villena. El más favorecido en el reparto de tierras fue el infante Don Manuel, hijo de Fernando III el Santo y hermano de Alfonso X. Entre otros títulos y mercedes recibió el de adelantado del reino de Murcia y el Señorío de Villena, que abarcaba un territorio que se fue ampliando con gran parte de las actuales provincias de Alicante, Albacete, Cuenca y Murcia.

 

Estas tierras de D. Manuel, más tarde Señorío de Villena, después Marquesado de Villena, tenían una personalidad propia. El señorío gozó de verdadera independencia política, convirtiéndose de hecho en casi un Estado independiente dentro de Castilla, ejerciendo una autoridad casi soberana.

 

Este territorio creó unas instituciones propias para su gobierno:

 

  • Las Ordenanzas (de 1380)

  • La Hermandad General de todas las poblaciones del Marquesado de (de 1386).

  • Las Juntas, que actuaban como una especie de Diputación provincial de los tiempos actuales.

La estructura social se basas en el “régimen señorial”, en cuyo vértice se encontraba la aristocracia y la jerarquía eclesiástica, que controlaban el poder económico y político. En el otro extremo del abanico social, los dominados, clases rurales y urbanas, cargadas de tributos y servicios hacia los señores.

Heredero del infante D. Manuel fue su hijo, D. Juan Manuel, que consiguió los títulos de príncipe y duque de Villena, otorgados por Alfonso IV y Pedro IV de Aragón. Fue un gran escritor y buen aficionado cinegético ( en su “libro de la caza” cita con detenimiento distintos lugares de la provincia de Albacete que entonces pertenecían a su señorío-Estado de Jorquera, riberas del Júcar...).

Los territorios de estas comarcas, como pertenecientes al señorío de Villena, pasaron por todas las vicisitudes medievales de éste, a través de los diferentes titulares del señorío: los descendientes de D. Manuel hasta Dña. Juana Manuel, esposa de enrique II de Castilla, por lo que el señorío pasó a ser tierra de realengo.

Durante el siglo XIV y primera mitad de XV, las tierras de esta comarcas eran tierras del señorío o Marquesado de Villena. El 12 de septiembre de 1445, Juan II concedía el título de “ marqués de villena” a D. Juan Pacheco, el cual al ser nombrado “ maestre de Santiago” cedería el Marquesado a su hijo, D. Diego López de Pacheco. En la guerra de sucesión a la corona, al tomar el marqués el partido de la Beltraneja, en contra de los Reyes Católicos se enemistaron. El 28 de febrero de 1480 se firmaron las capitulaciones definitivas entre el Marqués y los Reyes Católicos ( las tierras de Mahora siguieron siendo del Marqués).

Todos los territorios del antiguo Marquesado de Villena que pasaban a realengo se convirtieron en un vasto corregimiento que se llamó “ Gobierno del Marquesado de Villena”, con la capital en chinchilla. Desde entonces este territorio formó verdaderamente una provincia de la España moderna y siguió celebrando sus juntas periódicas.

A todo lo largo de la Edad Moderna, Mahora seguiría siendo un territorio de señorío, propiedad del Marqués de Villena.

En 1513 los marqueses de Villena hacen una concordia con el concejo y vecinos del estado de Jorquera por la que los señores eximían a los vecinos del pago de las alcabalas a cambio de la propiedad de varias dehesas. En 1536, PAULO III expedía dos bulas aprobando la concordia celebrada entre el Obispo de Cartagena y el Marqués de Villena acordando que éste y sus sucesores cobrarían perpetuamente a cambio de comprometerse a reparar las iglesias del territorio.

En el archivo de los Duques de frías hay diferentes relaciones de los gastos hechos entre 1556 y 1598 por los señores de villena en las iglesias de Cenizate, Villamalea y MAHORA, así como una carta de pago de 816.120 maravedíes para pagar los ornamentos sagrados adquiridos para las citadas iglesias.

El 13 de octubre de 1535 el marqués de villena ordena a su mayordomo en Jorquera que diera a los vecinos de Mahora 1.500 fanegas de trigo para sembrar, dada la escasez del año, el cual pagarían el día de santa María de Agosto al mismo precio que se vendiese en la villa, y en 1634 hay informes sobre el modo de regar varios términos de Jorquera y coste que tendrían las acequias.

En general,las noticias encontradas no indican precisamente rasgos de altruismo e interés agrícola por parte de los señores, sino más bien un interés monetario particular. Así, el 17 de septiembre de 1602, el marqués de villena solicitaba al rey el privilegio de villazgo para sus lugares de Mahora y Villamalea; pero en otra parte del documento se informa sobre las cantidades que cada lugar ofrecía al marqués para que les gestionase la concesión del villazgo. Así, pues el señor cobraba con creces los favores que hacía a los campesinos de sus tierras.

La petición se hace de nuevo en 1634 y, por fin el 31de agosto 1663 la Contaduría Mayor certificaba haberse aceptado la petición del marqués de Villena sobre la concesión de villazgo a sus lugares de Villamalea, MAHORA, Cenizate, Las Navas, Valdeganga y Casas Ibáñez. Aunque no por eso gozaron de completa independencia, ya que los señores de aquellos años siguieron, por mucho tiempo, manteniendo sus privilegios sobre villas y aldeas de su marquesado.

El 31 de marzo de 1635 el Concejo real autoriza al marqués de villena a tomar prestado por cuatro años la octava parte de lo que hubiese en los pósitos del estado de Jorquera, para atender a los gastos de Guerra que le había pedido la junta de las Concejalías. El 14 de abril del mismo año Felipe IV autorizaba al marqués a sacar durante 10 años 20.000 fanegas de trigo y 15.000 cabezas de ganado anuales para atender a los gastos de la coronelía con que había servido a su Majestad.

Ambas medidas debieron dejar totalmente arruinadas a todas las poblaciones del estado de Jorquera. En el año 1718 se hicieron diferentes autos sobre el reconocimiento de la posesión por los señores de villena de la jurisdicción, señorio, alcabalas, tercias, diezmos, almotacenía y otros bienes y derechos que pertenecían a Mahora y otras villas de la comarca.

A partir de 1747 desapareció al parecer el último vestigio del Marquesado de Villena como provincia. Con la reorganización del Conde de Floridablanca, a fines del siglo XVIII (1785), desapareció totalmente la provincia del Marquesado de Villena como provincia. Con la reorganización provincial del conde de FLORIDABLACA, a finales del siglo XVIII (1785), desapareció totalmente la provincia del marquesado de villena, dividiéndose el territorio entre las provincias de La Mancha, Cuenca y Murcia. Esta división trazó las líneas fronterizas siguiendo la antigua divisoria de la voz en las Cortes. Mahora quedaba incluida dentro del Partido de Cuenca, en la provincia del mismo nombre.

En el siglo XIX, con la llegada de las tropas napoleónicas, los hombres de la región cooperan en la lucha antifrancesa. En ella tienen lugar acontecimientos bélicos, en la defensa de los márgenes del río Júcar.

Insertamos a continuación copia de un oficio dirigido desde la villa de Mahora a los señores Justicia y Ayuntamiento de Albacete. Dice así:

“ En oficio circular comunica la ligera desde Villarrobledo a los pueblos de esta comarca, se ha hecho saber con fecha de ayer a la justicia de Tarazona, y esta a la de Hellín, que acaban de llegar varias personas fugitivas, desde la Mancha Baja, con la noticia de que las tropas francesas que se dirigían a la Andalucía rechazadas, vuelven por el mismo camino, causando los mayores males y desgracias; y con estas novedades, por si algunas reliquias llegasen a lo demás de la Mancha y se internasen más y más dichas tropas, se exhorta a que todos los que se puedan armar lo verifiquen y se reunan en Tarazona para disponer la defensa en los márgenes y puentes del río Júcar. En esta atención y que todos los pueblos se están armando para dicho objeto, y en este no haber pertrechos ni armamentos bélicos, pólvora, ni balas, ha parecido conveniente pasar el presente a V.V. para que siendo constante y evidente que todos los naturales moradores en este pueblo están con el mayor celo y energía en conmoción para defender la Religión Católica, la Patria, y la Monarquía de nuestro Augusto Fernando Séptimo, dispongan entregar al conductor la pólvora que lleva encargo y balas si las hay para que así se dirijan a la reunión que se va a verificar en tarazona; pues en esta administración no la hay. Dios guarde a V.V. muchos años. Mahora a 8 de junio de 1808. Fernando Ruiz Bolinches, Antonio Varea Villanueva.”

Con la invasión napoleónica se intentó una división de España en prefecturas, siguiendo el modelo francés, para mejorar la centralización. Fue proyectada por el afrancesado Juan Antonio Llorente en 1809 y realizada en 1810. Las tierras de Mahora quedaban dentro de la Prefectura de Cuenca: Subprefectura de Tarazona de La Mancha.

En la división provincial de 1822 se reconocen las regiones históricas, entre ellas la de “La Mancha”, se crearon dos provincias manchegas:

  • Mancha Alta (Provincia de Chinchilla): parte de las provincias de Murcia, Cuenca y La Mancha, incluyendo poblaciones del antiguo Marquesado de Villena.
  • Mancha Baja (Provincia de Ciudad Real).

En 1833, el liberal Javier de Burgos planeó una división administrativa por la que se crea la provincia de Albacete (Real Decreto de 30 de Noviembre de 1833), con tierras y poblaciones de las antiguas Cuenca, La Mancha (Ciudad Real) y Murcia y se le incluía en la región murciana.

Con la inclusión de Mahora en la provincia de Albacete en 1833 se cierra el período de tiempo dedicado a la evolución histórica de Mahora.

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